domingo 25 de diciembre de 2011

Basto una frase para transportarme a mi infancia y de forma repentina volver a una amarga y solitaria forma de ver las cosas.
Darme cuenta que hice lo que a los 4 años amenacé con hacer y cumplí. Irme de casa.
Vino a mi mente momentos duros, disculpas, penas, soledad y todo eso acompañado por una desesperación por rectificar frases, otorgar disculpas, compadecer ignorancia, justificar penas y darme cuenta de lo duro que es saberte responsable de errores y perdonar. Lo importante que es perdonar.
Mi infancia no fue fácil, mi intolerancia a los niños es justificada, sin embargo; fue tan solo recordar algunas frases, situaciones a lo largo de tu vida que hacen reconocer la lata de cariño en una niñez algo abandonada y llevadera con una responsabilidad compartida por tu propio bienestar al darte cuenta que vales mas de lo que dicen querer.
"no soporto a los niños" le dije a la sobrecargo intentando que por amabilidad me cambiara de sitio. No lo hizo.
El niño de atroz lloraba y le decía a su madre "eres mala, no quiero estar estar contigo!" ella le besaba hasta que se durmió. Una hora después la sobrecargo me pido que me abrochara el cinturón. Me entrego unos pañuelos de papel y me dijo que íbamos a aterrizar pronto.
Me había visto llorar todo el viaje.

1 comentarios:

  1. Te escribe un amigo de infancia, hay ciertas cosas que no se pueden olvidar, pero la vida es eso; afrontar los demonios que nos persiguen.

    ResponderSuprimir